Estudiar un posgrado en ciencias en Guatemala. ¿Misión imposible?

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Desde hace algunos meses tenía la idea de escribir en el blog sobre cómo ha sido mi experiencia personal en búsqueda de posgrados para seguirme formando académicamente en las áreas de mi interés: biología de la conservación y manejo de recursos naturales. El objetivo de escribir sobre esto es que otras personas que puedan estar en la misma situación encuentren no sólo información de utilidad, sino también encuentren sus mismos miedos, frustraciones y alegrías en mis experiencias. Siempre reconforta un poco el corazón darnos cuenta que alguien más pasa o pasó por lo mismo. Así que aquí les va la primera parte de una historia que probablemente siga por algunos años.

La maestría

En 2015 me gradué de bióloga, dejé el trabajo que tenía para buscar alguno mejor y después de meses de búsqueda laboral frustrada, decidí aplicar a algún programa de posgrado. Irónicamente, durante la misma semana me confirmaron un trabajo, pero también una beca para estudiar fuera de Guatemala. Podrá parecer que hice todo al revés, pero yo primero encontré la beca y con base en esto busqué opciones de posgrado que cubriera la misma. Es por eso que empezaré hablándoles de la beca.

El Servicio Alemán de Intercambio Académico -DAAD- da la oportunidad de estudiar en Alemania pero también cuenta con programas regionales como el centroamericano y fue a este último al cual yo apliqué. La verdad, apliqué a ese programa por una mezcla de cosas que pasaban en mi vida en ese momento: nunca había estado en Europa ni muy lejos de Guatemala durante tanto tiempo así que me intimidaba la idea de irme a vivir a Alemania, tenía una bonita relación con alguien así que no quería irme muy lejos y además sentí que ir a un país como Costa Rica era un punto intermedio entre salir del caos de Guatemala e irme al primer mundo. La beca del DAAD es de las más completas que he visto: te incluye desde los gastos para tus boletos aéreos y estipendios mensuales para alojamiento, comida, etc. hasta gastos de investigación. Esta beca me permitió, no sólo hacer mis estudios de maestría sino también darme gustos y disfrutar al 100% la experiencia de vivir en otro país.

Pero bueno, retomando mi alrevesada forma de hacer las cosas, una vez identifiqué este programa de becas tan genial, investigué qué programas de maestría de mi interés cubría. Me interesó la maestría académica en biología de la Universidad de Costa Rica, la maestría en manejo y conservación de bosques tropicales y biodiversidad del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza –CATIE– y la maestría en conservación y manejo de vida silvestre de la Universidad Nacional de Costa Rica. Elegí la última porque en el pensum incluía aspectos de investigación social, cualitativa y otros aspectos que para la formación positivista de una buena bióloga serían un reto pero quería precisamente eso: abrir mi mente a hacer las cosas desde perspectivas diferentes a lo que aprendí en la licenciatura. Tomé la decisión correcta, mi asesor principal fue un antropólogo y realicé mi investigación de tesis combinando métodos cualitativos (para evaluar los aspectos sociales) y otros con los que ya estaba familiarizada (revisar caca de mamíferos y usar cámaras trampa).

Volver a Guatemala

Al igual que muchas otras, la beca del DAAD requiere que al finalizar tus estudios volvás a tu país. En mis últimos meses en Costa Rica surgieron algunas posibilidades para trabajar allá, pero además de que me había comprometido en la concesión de beca a volver a mi país, siempre he sido algo masoquista en lo que a Guatemala respecta así que, sin dudarlo mucho, volví.

Mis planes eran buscar trabajo y, como sé lo difícil que es encontrar uno, si eso no funcionaba pues iba a aplicar a un doctorado. Ya estaba casi convencida que seguir estudiando sería la única ruta pero en mis últimas semanas en Costa Rica vi en redes sociales una oportunidad laboral en la que se buscaba a alguien con un perfil en el que consideré que encajaba muy bien. La inseguridad me invadió de dudas pero la que casi me detiene fue ¿para qué iba a aplicar si ni siquiera estaba en Guatemala todavía? En fin, lo bueno de ser necia es que lo soy hasta conmigo misma y decidí aplicar. En mayo de 2018 defendí mi tesis, terminó mi beca con el DAAD y en junio ya estaba de vuelta en Guatemala trabajando. Fui muy afortunada en encontrar las oportunidades y tomarlas. Tres años después sigo en el mismo puesto, muy feliz y con muchas oportunidades de seguir creciendo.

¿Y el doctorado?

Sí, muy feliz con mi trabajo pero el deseo de hacer el doctorado nunca desapareció en ningún momento. Tuve la ventaja de que a Panthera, la organización en la que trabajo desde 2018, le interesa que sus trabajadores sigan estudiando porque tienen claro que el crecimiento personal y profesional de sus empleados, se traduce en beneficios para la organización. De hecho hasta tienen contabilizado, como lo más natural del mundo, cuántas de las personas que trabajan en la organización cuentan con estudios de doctorado. Hasta aquí todo sigue sonando de maravilla, pero esta es la parte en que llegamos al problema de que en Guatemala no existen opciones de posgrados para la mayoría de ciencias así que si no encontré una maestría relacionada con biología de la conservación y manejo de recursos naturales, mucho menos encontré un doctorado. Vivir en un país con tantas limitantes, hace que las cosas cuesten el triple pero hay ocasiones en que vas encontrando maneras de lograr lo que querés. Les seguiré contando más en una próxima entrada.

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