¿Estamos conscientes del origen del COVID-19?

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Hablar del COVID-19 en estos días no es nada nuevo. El primer caso fue reportado en China en diciembre, el 11 de marzo este virus fue declarado una pandemia mundial y el 13 de marzo se detectó el primer caso en Guatemala. Debido a los grandes impactos (sociales, económicos y de salud) que está teniendo, se ha hablado mucho sobre medidas para mitigarlo y controlarlo, pero creo que no se está hablando lo suficiente sobre cómo surgió y el porqué es tan importante que estemos conscientes de ello.

Se considera que el virus se originó en Wuhan y se asocia al mercado húmedo de esta ciudad. En los mercados húmedos se venden animales (vivos y muertos) y es de aquí desde donde quiero partir para llegar a una reflexión sobre el origen del virus y nuestro papel como humanos en la pandemia que enfrentamos actualmente.

mapa
Imagen tomada de BBC

Tráfico de Vida Silvestre

Algunos mercados húmedos, como el de Wuhan están asociados a actividades de tráfico de vida silvestre. El tráfico de vida silvestre se refiere a aquellas actividades relacionadas con comercio ilegal, cacería, captura y contrabando de especies silvestres (plantas o animales) y sus productos derivados. Debido a los fines del tema que estamos tratando, nos enfocaremos en el tráfico de animales y productos derivados (partes de animales, como garras de tigres, escamas de pangolines, vejigas de peces, etc.).

El tráfico de vida silvestre no sólo es una actividad ilegal que atenta contra la biodiversidad y numerosas especies en peligro de extinción, sino que también está vinculada con otras actividades criminales. El tráfico de vida silvestre se considera el cuarto crimen mundial más grande y rentable, después del narcotráfico, el comercio de armas y el tráfico de personas. Usualmente todas estas actividades están basadas en las mismas redes criminales internacionales, las cuales diversifican así sus ingresos. Si a esto agregamos que las leyes respecto al comercio ilegal de vida silvestre suelen ser delitos menores, en comparación a las otras tres actividades, podemos ir entendiendo mejor “el buen negocio” que resulta para los criminales el negociar con la vida silvestre.

En 2016, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito publicó este informe mundial sobre los delitos contra la vida silvestre.

Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar una charla sobre el comercio ilegal de vida silvestre en la era digital (la pueden ver aquí), donde participó el Director Regional para América Latina y el Caribe del Fondo Internacional para el Bienestar Animal. En esta charla se mencionaron algunos estudios como el de Comercio Ilegal de Vida Silvestre en internet la red oscura (o dark web) en el cual los investigadores encontraron pocos anuncios en esta red y se lo atribuyen a la falta de aplicación de la ley en cuanto a crímenes contra vida silvestre (básicamente, muchos ponen estos anuncios en la red abierta normal —incluyendo redes sociales— porque no tienen consecuencias legales así que ni siquiera es necesario hacerlo en la red oscura).

Como vemos, el tráfico de vida silvestre no es poca cosa. Es una actividad criminal que puede estar relacionada con otras bastante graves y con esta pandemia, ha venido a recordarnos que nuestras malas relaciones con las demás especies pueden afectar gravemente nuestra salud. Como tal vez se estén preguntando, ¿qué tiene que ver todo esto con el coronavirus? pasemos a la siguiente sección.

Mercados húmedos con vida silvestre: mezcla perfecta para enfermedades zoonóticas

El coronavirus que actualmente está afectando a la humanidad tiene un origen zoonótico. Las enfermedades zoonóticas son aquellas que pueden transmitirse de animales no humanos (generalmente vertebrados) hacia los humanos. Aquí cabe aclarar que hay muchos potenciales patógenos que se encuentran naturalmente en ciertas especies. Incluso los humanos tenemos microorganismos (Escherichia coli, Gardnerella vaginalis, entre otros) que, aunque es normal tenerlos, podrían afectar nuestra salud si llegan a estar en algún desequilibrio en nuestro organismo.

Según los estudios genómicos que se han hecho hasta el momento se ha determinado que, tanto murciélagos como pangolines, son reservorios de distintos tipos de coronavirus y que son estos últimos en los cuales es más probable que se haya originado el virus que actualmente nos está afectando. Es por esto, que desde que empezó a desarrollarse esta pandemia, muchos medios han desinformado respecto al origen del virus “culpando” a estos animales, cuando la realidad es que el único culpable es el ser humano y las pésimas relaciones que tenemos con la naturaleza y demás seres vivos. OJO: como ya mencioné, existen distintos tipos de coronavirus (el COVID-19 es una variante específica para humanos y es distinta al que tienen los murciélagos y pangolines). Para ampliar este tema en específico les recomiendo la siguiente charla enfocada en la evolución genómica del virus:

Como ya mencionamos antes, se considera Wuhan como el sitio donde surgió el brote de coronavirus. Esta ciudad tiene un mercado húmedo en el que se encontraban animales silvestres y derivados, como producto de comercio ilegal. ¿Adivinen qué animales vendían en este mercado? Pangolines. Aquí quiero mencionar que las ocho especies de pangolines están en peligro de extinción y se consideran los mamíferos más traficados del mundo ya que, además de que la gente se los come, también les atribuyen propiedades curativas que son bastante cuestionables.

Entonces, quiero que nos detengamos a imaginar este escenario: cientos de animales silvestres sacados de su hábitat —de forma ilegal y, por lo tanto, con evidentes malas prácticas—, trasladados largas distancias (cientos de kilómetros), con defensas bajas, heridos y maltratados, tienen como destino un mercado húmedo. Estarán aquí, aglomerados en jaulas, inmunodeprimidos, lastimados y con fluidos corporales que inevitablemente llegarán a tener contacto con las personas. Si a esto agregamos que muchas veces las personas adquieren estos animales para comérselos, ¿en qué cabeza cabe que no estamos propiciando el ambiente ideal para favorecer enfermedades zoonóticas?

The bats - known across Asia and Australia as flying foxes - are killed before being blow-torched to remove the fur and then sold, both as carcasses (bottom right) with the wings sold separately (top)
Zorros voladores (murciélagos) vendidos con y sin alas en un mercado de Indonesia
Foto tomada de DailyMail
Thousands of slaughtered pangolins lie in a pit before being burnt, on 29th April 2015 in Medan, Indonesia. After a pangolin bust conducted by the Indonesian National Police along side WCS’s Wildlife Crimes Unit. The haul of the world’s most illegally trafficked animal is valued on the black market at USD 1.8 million. (Image Credit: Photo by Paul Hilton / ILCP)
Miles de pangolines muertos confiscados en Indonesia.
Foto tomada de Planet Experts.

¿Ahora qué sigue?

De hecho, no es primera vez que sucede algo así. Otro ejemplo, a una escala menor, han sido los brotes de ébola en África que también han estado asociados al consumo de carne de animales silvestres. Si bien, es un tema complejo en el cual debemos considerar aspectos culturales, condiciones económicas y sociales, educación, entre muchos otros factores, debemos tener claro que desde hace mucho tiempo los humanos estamos en una constante destrucción de esas barreras naturales que nos protegerían de estas potenciales enfermedades. Al destruir los bosques, el hábitat natural de cada especie, cambiar el uso de suelo y sobreexplotar los recursos lo que hacemos cada vez es aumentar la probabilidad de que patógenos, como el coronavirus (que naturalmente se encontraba en murciélagos y pangolines), puedan cambiar a nuevos huéspedes (como los humanos). Como dije antes, muchos animales silvestres son reservorios de potenciales patógenos, pero este no sería un problema para nosotros si mantuviéramos mejores prácticas y relaciones con el medio ambiente y las especies que habitan las pocas áreas naturales que aún existen.

Endangered pangolins ‘sold at Wuhan market’ may be Chinese ...
Pangolín a la venta en mercado de Wuhan
Foto tomada de DailyStar

Resulta interesante, entonces, cómo todo esto ha sido totalmente predecible y prevenible. Desde hace años se ha hablado sobre temas de tráfico de vida silvestre, de la importancia de conservar los remanentes boscosos, de cómo el cambio climático está favoreciendo la proliferación de enfermedades, entre otros impactos, pero no hemos escuchado. O no lo suficiente. Actualmente se habla mucho de cómo proteger al humano, de medidas de mitigación, del sistema de salud, etc. y es totalmente comprensible porque se trata de nuestra supervivencia, de la supervivencia de las personas que nos importan y de nuestra especie. Sin embargo, este enfoque sigue siendo cortoplacista. Si seguimos haciendo las cosas como las hemos estado haciendo, seguimos jugando con estas bombas de tiempo que favorecerán este tipo de enfermedades. Si queremos un enfoque a largo plazo, que realmente funcione, debemos empezar tomando consciencia sobre la importancia de conservar lo poco que no hemos destruido, enfocarnos en mantener la biodiversidad y la calidad ambiental. Estas cosas seguirán pasando con mayor frecuencia si seguimos haciendo las cosas igual.

“A pesar de la mejora general en los servicios de salud durante el siglo pasado, se ha observado un aumento dramático en la propagación de enfermedades infecciosas en todo el mundo en las últimas décadas. Se han sugerido muchos factores para impulsar este fenómeno, pero el más dominante parece ser la degradación del hábitat y la pérdida asociada de biodiversidad.”

Imholt & Obiegala, 2020

Aunque tenemos suficientes preocupaciones con la actual crisis, no quería dejar de escribir sobre el origen ya que siento que es algo que no se está hablando lo suficiente y no quisiera que perdamos de vista el rumbo y esos cambios que deberíamos hacer como sociedad. El reto es reconocer estos eventos como una lección de humildad, de cómo en realidad los seres humanos no somos superiores y cómo también podemos ser una especie frágil y vulnerable. Es importante que tomemos consciencia de que, nos guste o no, en este planeta estamos todos conectados y aquello que hacemos con el ambiente y los demás seres vivos, también tiene un impacto en nuestro bienestar. Es un momento oportuno para cuestionarnos esas relaciones y percepciones que tenemos con la naturaleza, con las demás especies y hasta con nosotros mismos.

Carl Sagan Quote: “If we continue to accumulate only power ...

3 comentarios

  1. Este reportaje de Vox.com [1] es bastante claro de como son los “mercados húmedos” de China, y el de Wuhan en particular: jaulas sobre de otras con diferentes animales salvajes. Peor aún, por decisiones durante la hambruna, no solo hay tráfico sino también granjas de animales salvajes.

    Y los mercados ya los reabrieron =/ [2]

    1 – https://www.vox.com/videos/2020/3/6/21168006/coronavirus-covid19-china-pandemic
    2 – https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-04-08/wuhan-is-returning-to-life-so-are-its-disputed-wet-markets

    Le gusta a 1 persona

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